Al otro día, como todos los otros fui al trabajo, con la diferencia que no había nadie, vacío estaba el restaurante. Todavía no era hora de comer, así que nadie paseaba por adentro, por eso nos sentamos con Migue a hablar.
-Tu sobrinita es un amor - dije, en un momento.
-También es tu sobrinita parece - me dijo & se río. En ese momento lo vi con cara rara. - ¿No te dijo tía?
-Ah sí - dije & me reí - ojalá tuviera la oportunidad de tener sobrino, pero mi hermano no tiene novia - aclaré.
-Pero algún día vas a tener tus hijos & van a tener ojos claros - musitó Migue riéndose.
-Si tuviera hijos, además tal vez salen a los ojos del padre - dije riéndome.
-Ay pero seguro tendrás hijos, eres linda - la sinceridad de sus palabras me dejaron helada. Sus ojos se posaron en los míos, la sensación de maripositas en el estómago volvieron, solo me pasaba eso cuando estaba con él. Me empecé a poner nerviosa, lo empecé a mirar a los ojos mientras él me miraba a mi. 'Tienes lindos ojos', esas palabras salieron de su boca, pero sus ojos siempre se posaron en los míos, bajé la mirada & con una sonrisa pícara le agradecí. Me empecé a sentir un poco incómoda, así que le dije 'Ya vuelvo Migue' & salí de allí. No podía enamorarme de nuevo, no podía cometer ese error, lo único que pasaba era terminar con el corazón roto. Ya sé que no es el mismo chico, pero no, no podía, iba a terminar sola, llorando encerrada. No quería, no podía, el amor no era lo que me hacía bien, pero había algo que sentía solo cuando estaba con él, podía sacarme una sonrisa siempre, estaba para mi cuando lo necesitaba, había algo en él que hacía que no lo quisiera como a otras personas, hacía que lo quisiera muchísimo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario