Migue fue puntual, como siempre lo ha sido. Salimos, caminamos, compramos helado & comiéndolo nos dirigimos a la plaza.
-¿Te animas a subirte a ese árbol? - preguntó Migue.
-¿Estás loco?
-No, lo que pasa es que tú no te animas.
-Vos tampoco.
-¿Quieres ver cómo subo? - él se paró, se dirigió al árbol & cuando vio que nadie lo observaba, empezó a subir & se quedó en una rama - ¡Ven!
-Migue ¡baja! me da miedo que te caigas.
-No me voy a caer, sube vos - sonrió.
-No Migue, no voy a subir - afirmé seria & me di la vuelta.
En eso, Migue me abrazó por atrás. Era demasiado tierno. Cuando estaba con él, el tiempo era... mágico. Podía hacerme feliz hasta en las noches más oscuras, tenía algo que lo hacia especial.
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