lunes, 6 de febrero de 2012

Capítulo 23.

Pues, era verdad lo que decía. Podía hacerme feliz. ¿Quién hubiera creído que me acompañaría en mis días de soledad? nadie, hasta ese día en la playa. Solo él podía hacerme sentir tan especial, & lo demostró en esos 2 años que estuvimos juntos, demostró que me amaba & que era en serio. Estábamos esperando una linda bebita, ya estaba de 9 meses. Era como cualquier tarde, cuando rompí bolsa. Pegué un ligero grito & Migue se dio cuenta instantáneamente qué pasaba. En poco tiempo ya estábamos en el hospital.
Narra Migue
-Miguel, María Clara, em, no está bien, su hija está bien pero ella...
-¿Estará bien no?
-Eso ha de verse, por ahora, no es muy mejorable su estado.
En ese momento, no evité sentir un nudo en la garganta. Tenía que ser fuerte, ahora tenía una hijita a quién cuidar, a quién quería cuidar con la persona que amaba, con la que quería compartir mi vida hasta el final. No quería perderla, no quería. Cuando entré en la pieza donde estaba, a la madrugada, estaba durmiendo. Parecía un angelito. Temía perderla, temía que no se despierte mal. Sería una pesadilla.
Pasé a ver a nuestra hija, todavía no teníamos un nombre, no había podido hablar con Clari desde entonces. Tenía los ojos de Claru, así, tan hermosos. Era muy parecida a ella, realmente era hermosa, hermosa era nuestra bebé, la que quería criar con Clari.

No hay comentarios:

Publicar un comentario